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¿EL LÍDER NACE O SE HACE?


¿POR SER HIJO DE LEÓN, SOY LÍDER?

Hemos asimilado al león como el rey de la selva, como un líder natural y por lo tanto, tenemos la firme creencia de que todos los leones que nazcan de él, serán sin duda un líder, ¡otro rey de la selva!


A lo largo de los tiempos, hemos visto íconos que consideramos “líderes natos”, sin embargo, en la mayoría de los casos sus hijos o los de ellos, difícilmente llegan a marcar la historia, los cuales incluso son encasillados a la sombra de sus ascendientes.


¿Qué nos diferencia del mundo animal? En primer orden debemos partir por el objetivo: en la naturaleza el líder encabeza la cacería para satisfacer sus necesidades primarias, mientras que un líder humano va más allá de satisfacer sus propios instintos o los de su grupo, es decir, el bien común es un aliciente y un satisfactor, sin embargo, el líder humano va más allá.


Otra de las características que observamos en el mundo animal es el desarrollo de habilidades: ellos practican insistentemente su velocidad, su fuerza, su estrategia, analizan a su presa, dedican días enteros a diseñar un plan y cuando fallan, no alcanzan ni siquiera a asimilarlo como una derrota, simplemente, van a la embestida de nuevo. De lo anterior, podemos observar que el león o cualquier líder, aunque nazca superdotado de habilidades naturales, las debe desarrollar incluso como instinto primario, entonces, el líder no nace, se hace, porque es consciente que necesitará utilizar todo su potencial, todo lo que tenga, todo con lo que nació y tendrá que demostrar incluso frente a los demás que las posee si es que realmente quiere ir a la cabeza.


Hay muchos elementos más que analizaremos en lo subsecuente, sin embargo, respecto al mundo animal, podemos rescatar que necesitaremos más que ser leones o hijos de leones para encabezar un grupo, ya que el ser humano se caracteriza además de su raciocinio, por sus objetivos que van más allá de la supervivencia.


¡GESTANDO UN CAMBIO!

Todos nacemos con sueños y con todas las ganas de que hagan realidad, hasta que encontramos los obstáculos y las dificultades, los cuales desde luego trataremos de evitar, sin embargo, si nos derriba, en la mayoría de los casos es motivo más que suficiente para desistir y nos decimos con seguridad y franca resignación: ¡eso no era para mí!


¿Cómo motivarnos ante las adversidades? Sabemos que es el camino correcto cuando al enfrentar los obstáculos nos sentimos libres, poderosos y felices por cada paso que damos, sea grande o sea pequeño. Lejos de posturas filosóficas podemos sentirlo cuando libremente somos quienes somos y mucho más de lo que pensamos, cuando estamos allí, cuando nos sentimos así, en el lugar adecuado.


Al sentirnos identificados con nuestro entorno, creemos que podemos mejorarlo, tal como mejoramos nuestra persona, nuestra percepción de nosotros mismos y entonces, comenzamos a pensar en que podemos gestar un cambio en todo lo que nos rodea, es más, no sólo pensamos, creemos firmemente que podremos lograrlo, entonces, subimos un escalón más, ya dejamos de ser soñadores para ser forjadores de una idea, a la que desde luego tendremos que sumar más elementos y superar obstáculos.



EL VISIONARIO.

Nos hemos formado en la idea de “vivir el presente”, lo cual parece racional y elocuente, parece sensata la idea de aferrarnos a lo que tenemos, dejando atrás lo que fuimos como una forma de evitar el anclaje a lo que hemos superado, eso es bueno, nos aterriza y nos dice dónde estamos parados.


Sin embargo un líder no puede sólo vivir el presente. Un líder es un visionario, que sin sumirse en la ansiedad del futuro, ya lo vislumbra de forma clara e inicia el proceso para construirlo.


¿Cómo inicia el proceso? Debemos fijar en nuestra mente cómo queremos que sucedan las cosas, analizar qué elementos necesitamos y de qué forma vamos a conseguirlos, podemos imaginar que nuestra visión es como una pintura y pensar todos los días: ¿Qué tenía esa pintura, cuántas personas estaban ella, cómo se veían, cómo se sentían, qué colores había en esa imagen, qué más formaba parte?</